Apio
Apium graveolens
Tallos crujientes y hojas aromáticas, ideales para ensaladas y guisos. Rico en fibra y vitaminas, fácil de cultivar en huertos ecológicos. Perfecto para cosechas prolongadas y cocina saludable.
Características
Identidad Botánica
Nombre científico
Apium graveolens
Familia
Apiaceae
Tipo de planta
Bienal
Ambiente y Origen
Clima
Origen
Hábito de crecimiento
Capacidades y Resistencias
Resistencias
Tolerancias
Calendario
Cultivo
Requerimientos Ambientales
Exposición solar
Necesidades de agua
Necesidad de nutrientes
Suelo y Entorno
Tipo de suelo
pH del Suelo
Temperatura (°C)
Drenaje
Siembra y Crecimiento
Altura
Ciclo de vida
Espaciado
Tamaño maceta (L)
15 L
Propagación
- Semillas
Germinación (días)
Cosecha (días)
Cuidados
Tipos de poda
Consejos de poda
Retira hojas externas dañadas o amarillas para favorecer el crecimiento de tallos centrales. Evita podas drásticas. Realiza la limpieza cada 2-3 semanas.
Consejos de fertilización
Aporta compost maduro antes de la siembra y aplica extractos líquidos de ortiga o consuelda cada 3-4 semanas. Evita exceso de nitrógeno para prevenir tallos huecos.
Asociaciones de cultivos
Asociaciones Favorables
Asociaciones Desfavorables
Usos
Partes Comestibles
Notas y precauciones
Notas
El apio es sensible a las heladas tardías. Proteger en climas fríos.
Precauciones
No es tóxica para mascotas.
Preguntas Frecuentes
Preguntas frecuentes sobre Apio. Para consultas adicionales, contactar a soporte@floralia.app.
Puedes sembrar apio en casa usando semillas o plantones. Elige un lugar con buena luz y suelo rico en materia orgánica. Mantén la tierra húmeda, pero sin encharcar. Siembra las semillas superficialmente y cubre con una fina capa de tierra. Germina mejor entre 15-21°C. Riega con frecuencia y protege del sol intenso.
El apio se cosecha cuando los tallos alcanzan unos 30 cm y están firmes. Sabrás que está listo porque los tallos son gruesos y crujientes. Puedes cortar tallos exteriores y dejar que el resto siga creciendo. Así tendrás cosecha continua. No esperes demasiado, ya que puede volverse fibroso.
El apio puede volverse amargo por falta de agua, temperaturas altas o cosecha tardía. Mantén el suelo siempre húmedo y protege del calor extremo. Si los tallos están muy expuestos al sol, cúbrelos ligeramente. Cosecha antes de que los tallos se endurezcan para evitar el sabor amargo.
El apio puede verse afectado por pulgones, caracoles y hongos. Para prevenir, revisa las plantas a menudo y elimina restos vegetales. Usa acolchado para mantener la humedad y barreras físicas contra caracoles. Si aparecen pulgones, puedes rociar con agua jabonosa o emplear insecticidas ecológicos.
El apio necesita riego frecuente, ya que no tolera la sequía. Mantén el sustrato siempre húmedo, pero sin encharcar. En verano, puede requerir riego diario. Usa acolchado para conservar la humedad y evita mojar las hojas para prevenir enfermedades fúngicas. Ajusta la frecuencia según el clima.




